La alegría del Señor resucitado congrega a la Vicaría de San José y fortalece la esperanza de familias y jóvenes junto al Obispo Margarito Salazar Cárdenas
- Jesús Priciliano Jiménez Tapia

- 19 abr
- 2 Min. de lectura

Como parte de su cercanía pastoral con el pueblo de Dios, el Obispo Margarito Salazar Cárdenas sostuvo un encuentro con la Vicaría Episcopal de San José, donde compartió con la grey católica un momento significativo de comunión eclesial, reafirmando la presencia viva de Cristo resucitado en medio de su Iglesia.
Al evocar este momento, el pastor diocesano destacó que se trató de “un encuentro lleno de Dios, lleno de la alegría del Señor resucitado”, reflejado en los rostros de niños, jóvenes, adolescentes, matrimonios y adultos que se dieron cita para encontrarse con su obispo. “Fue un rostro de estar contentos y felices delante del Señor”, expresó, reconociendo en la comunidad un testimonio vivo de fe y gozo cristiano.
Con un tono cercano y profundamente humano, monseñor compartió también la experiencia interior que vivió durante este encuentro: “El corazón mío ciertamente lleno de alegría, lleno de gusto por encontrarme con aquellos que Dios ha puesto en mi vida para que yo esté presente con ellos como su pastor”. Sus palabras dejaron ver no solo la dimensión pastoral de su ministerio, sino también el afecto genuino hacia el pueblo que le ha sido confiado.
Aunque reconoció que la gran cantidad de fieles hizo imposible saludar a todos personalmente, expresó con humildad que esto le pesa, pero aseguró haber compartido con de ellos un saludo cargado de cariño, respeto y amor cristiano, ese amor que busca hacer sentir al otro profundamente amado por Dios.
El encuentro también permitió fortalecer los lazos con los sacerdotes de la Vicaría Episcopal de San José, así como con agentes de pastoral, catequistas y coordinadores de la vida litúrgica y evangelizadora. “Fue un encuentro de vida, un encuentro de gozo y un encuentro de presencia de Dios, porque allí estaba la Iglesia completa, el pastor y su rebaño”, subrayó, destacando la riqueza de la comunión eclesial vivida.
En su mensaje, el obispo dirigió una especial exhortación a las familias, reconociendo su papel fundamental en la vida de la Iglesia. Invitó a cada hogar a llenarse de la presencia de Dios, incluso en medio de las realidades que enfrentan, como la ausencia de alguno de sus miembros por motivos de trabajo o estudio. “Así como están nuestras familias, que se llenen de Dios”, animó, llamando a cada integrante a discernir su misión y fortalecerla mediante la oración.
De manera particular, dirigió palabras de aliento a los jóvenes, a quienes reconoció como el presente y futuro de una Iglesia viva. Los exhortó a vivir bajo la mirada amorosa de Dios, dejando que su Espíritu guíe sus decisiones, estudios, amistades y proyectos. “El Señor los ama profundamente”, afirmó, invitándolos a crecer en madurez, respeto y compromiso cristiano.
Finalmente, monseñor elevó una bendición para toda la Vicaría Episcopal de San José, confiando en que este tipo de encuentros sigan fortaleciendo la fe, la unidad y la misión evangelizadora de la Iglesia. Con un mensaje esperanzador, recordó que cuando las familias y los jóvenes viven bajo la presencia de Dios, se construye la Iglesia que el Señor sueña, una comunidad viva, alegre y profundamente enraizada en el amor.
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